Leyenda · Leyendas del mundo
El jinete sin cabeza de Irlanda
En el camino de piedra no queda nadie. Sin embargo, los cascos se detienen frente a la tranquera.
La colección de folclore de University College Dublin conserva un registro titulado The Headless Horseman, recogido en Galway en 1939. Esta referencia documenta el motivo tradicional; el cuento que sigue es una recreación nueva, no una traducción del manuscrito.
Daniel cerraba la posada cuando escuchó un caballo en el camino. La lluvia llevaba una hora golpeando el techo y no esperaba huéspedes. Salió con una lámpara hasta el portón. A través de la niebla vio una montura oscura y un abrigo que se balanceaba con el paso del animal.
Le gritó al viajero que podía pasar la noche bajo techo. El caballo se detuvo. Entonces Daniel levantó la lámpara y vio que el cuello del abrigo no sostenía ninguna cabeza. Por encima de los hombros se distinguían las piedras de la tapia del fondo.
La mano del jinete sujetaba las riendas con absoluta calma. Daniel intentó abrir el portón, pero la cerradura giró sola antes de que la llave tocara el metal. El caballo dio un paso. La lámpara se apagó, aunque la lluvia no había alcanzado la mecha.
Desde la oscuridad llegó una voz que pronunció su apellido. Daniel volvió a la casa y encontró al perro escondido detrás del hogar. Los golpes de los cascos empezaron a rodear la posada. Una vuelta lenta. Otra. En cada ventana sonaban exactamente a la misma distancia.
Al amanecer no había marcas en el barro del patio. Solo encontró cuatro huellas húmedas sobre las tablas del piso, frente a su dormitorio. El portón seguía cerrado. La llave estaba dentro de la cerradura, pero alguien la había insertado desde el lado del camino.
Fuente tomada de: Dúchas · National Folklore Collection, UCD