Leyenda · Leyendas del mundo
La Llorona
Un lamento cruza el canal. Cuando lo escuchás de nuevo, viene desde la orilla donde estás parado.
La Secretaría de Educación Pública de México describe distintas versiones de La Llorona y su vínculo con ríos y canales. No existe una única versión ni un origen indiscutido. La escena siguiente es una recreación original inspirada en ese motivo.
A Irene le quedaba una sola entrega antes de volver a su casa. Cruzó el puente del canal cuando ya habían apagado las luces del mercado. Del lado opuesto escuchó llorar a una mujer. No era un grito: era un lamento largo que parecía confundirse con el agua.
La vio junto a un árbol, vestida de blanco. Tenía la cabeza inclinada y las manos vacías. Irene preguntó si necesitaba ayuda. La mujer no contestó, pero el llanto se detuvo. Durante un segundo todo quedó en silencio, incluso los insectos de la orilla.
Irene bajó la vista para alumbrar el sendero con el teléfono. Cuando volvió a mirar, la figura seguía bajo el mismo árbol. En el agua, sin embargo, su reflejo estaba mucho más cerca. Parecía apoyado justo debajo del puente. Irene retrocedió y el reflejo avanzó, aunque la mujer no se había movido.
Al llegar a la calle oyó otra vez el lamento. Ahora salía de la alcantarilla junto a su pie. Corrió hasta el mercado y golpeó una persiana. El sereno abrió apenas y le pidió que dejara de responder. Irene no entendió hasta que escuchó su propia voz preguntando si necesitaba ayuda desde la oscuridad del canal.
Esa noche volvió por otro camino. Al día siguiente encontró la bolsa de su última entrega, todavía cerrada, sobre el puente. Estaba seca. Solo la etiqueta había cambiado: alguien había escrito su nombre con una letra fina, como si lo hubiera trazado sobre el papel con un dedo mojado.
Fuente tomada de: SEP México · La Llorona en la tradición oral