Leyenda · Leyendas argentinas
El Pombero
Un silbido entre los árboles. Otro, idéntico, responde desde el interior de la casa.
El Pombero pertenece a la mitología guaraní y tiene arraigo en Paraguay y el nordeste argentino, como documenta la investigación enlazada. Es una tradición compartida, no exclusivamente argentina. La escena que sigue fue escrita para este portal.
A Tomás le habían pedido una sola cosa: volver antes de que oscureciera. Fue a buscar una herramienta a la casilla del fondo y se quedó reparando una bisagra. Cuando levantó la vista, el monte ya era una pared negra. En el sendero de tierra roja alguien silbó tres notas.
Contestó sin pensar. Era la melodía que usaba para llamar a su perro. El animal no apareció. En cambio, el silbido regresó desde el otro lado del cerco, exactamente igual, aunque Tomás no lo había oído venir. Apagó la linterna y esperó. Las hojas seguían moviéndose; nada más hacía ruido.
A un costado del camino distinguió una figura baja, casi confundida con el tronco de un árbol. No pudo verle la cara. Cada vez que cambiaba el ángulo de la luz, la figura quedaba detrás de algo distinto. Tomás caminó hasta la galería sin volver a contestar.
Su madre le abrió y preguntó por el perro. Él señaló el patio. Ella negó con la cabeza: el animal dormía en la cocina desde la tarde. Entonces llegó el tercer silbido. No venía del monte. Sonaba detrás de la puerta del dormitorio que había quedado vacío desde que se mudó su abuelo.
Tomás apoyó la mano en el picaporte. Del otro lado, algo apoyó la suya. No escuchó un golpe ni un rasguño: solamente aquellas tres notas, ahora tan bajas que parecían salir de la madera. Esa noche nadie abrió la puerta. A la mañana siguiente, la bisagra que había arreglado estaba sobre su almohada.
Fuente tomada de: Vecchioli y Catoggio · artículo académico en CONICET